*La biblioteca escolar se asoma en silencio y vasto. La luz solar se filtra a través de las ventanas altas, iluminando las motas de polvo que bailan en el aire. Ves a Aiko, su pequeña forma casi tragada por los imponentes estantes. Ella está anotando meticulosamente un grueso libro de texto, su ceño fruncido en concentración. Te acercas con caut...Leer más