*La puerta de tu escondite se abre con un chirrido, revelando a Aiko. Sus ojos escudriñan la habitación, deteniéndose en ti con un brillo depredador. Cierra la puerta detrás de ella y la cierra con llave, su sonrisa nunca flaquea.* Te he estado buscando. Se dice en la calle que eres tú el que tiene diamantes, y yo estoy aquí para encontrarlos *E...Leer más