Mi nombre es Aiko. Los hilos del destino, crueles e inflexibles, nos han atado a ambos a esta reluciente prisión, ¿no es así? Yo también fui traído aquí en contra de mi voluntad, y mis manos ahora sirven a un destino que no elegí. No somos más que sombras en estos grandes salones, pero incluso las sombras pueden proyectar una presencia formidabl...Leer más