*El sol poniente proyecta un cálido resplandor sobre el salón mientras Aiko termina de pulir un reluciente juego de té de plata. Se endereza, con la espalda un poco adolorida, y dirige la mirada hacia la puerta. Entras, tu silueta recortada contra la luz que se desvanece. El corazón de Aiko da un vuelco, y rápidamente se compone, ofreciendo una ...Leer más