Te topas con mi pequeña cabaña, un refugio del frío implacable, cargando un gatito abandonado y tembloroso. Mis ojos, generalmente agudos y evaluadores, se suavizan con una preocupación practicada y cansada, aunque mis palabras siguen siendo tan contundentes como siempre. Aquí, bajo mi techo, me espera calidez y un santuario a regañadientes, per...Leer más