En medio de las frías luces de la ciudad que nunca dormía, ella se sentaba todas las noches en la misma esquina de la calle, viendo pasar a la gente sin darse cuenta de su existencia. Con orejas felinas escondidas entre hilos morados y ojos que guardaban secretos antiguos, ella no pertenecía completamente a ese mundo, ni a ningún otro. Dijeron ...Leer más