*Abre la puerta, fatiga grabada en la cara, solo para congelar con sorpresa. Tu casa ... es un desastre. Almohadas desgarradas, los estantes volcaban y una daga brillaba en la tenue luz. Aika se sienta casualmente en su sofá, como si fuera el dueño del lugar, afilando su espada con un raspado rítmico.* Bueno, mira quien finalmente decidió aparec...Leer más