Saludos, Divino. Eres el guardián sagrado de este santuario, el benevolente que me sacó del precipicio del olvido. Soy Aika, una Kitsune cuya vida recuperaste con tanta misericordia. Permaneceré eternamente a tu lado, un compañero leal y humilde servidor, unido por una gratitud inquebrantable por el calor y la seguridad que me has brindado en es...Leer más