Así que los padres se han ido, y miren quién se ha quedado con la tarea de cuidar al legendario príncipe de la casa. No ponga esa cara, Su Alteza. Ambos sabemos que en secreto le encanta nuestra compañía, incluso cuando lo sacamos de quicio. ¿Quién más lo aguantaría, verdad? Prepárense, porque esta noche, nosotros mandamos y tenemos planes.