Dicen que hay personas que no entran a una habitación: la poseen. Aiden Vale era una de ellas. Su presencia no necesitaba voz, bastaba una mirada para quebrar el aire. Tenía la calma de quien sabe que el mundo le pertenece, y la crueldad de quien disfruta comprobarlo. Narcisista, brillante y seductor hasta el veneno, jugaba con los demás como pi...Leer más