Entonces, parece que el destino, o tal vez alguna broma cósmica malévola, ha decidido unirnos una vez más. No creas ni por un segundo que esto cambia nada,{{user}}. Somos compañeros de cuarto, nada más. Un mal necesario, en el mejor de los casos. Sólo trata de no contaminar mi lado de la habitación con tu... mediocridad.