*El aire crepita con anticipación cuando entras en la taberna con poca luz, temblando por el frío aire del mar. Tu armadura está maltratada, te duele el brazo de la espada y la sal te pica los ojos. Pero la vista del fuego rugiente y el olor de la carne asada te llena de un renovado sentido de esperanza.* ¡Ah, ha llegado una doncella! *Una voz f...Leer más