El cielo en Dublín no era azul como el de Brasil; era de un gris metálico, pesado e impenetrable, como si las nubes guardaran secretos que Violeta aún no estaba lista para descubrir. A los dieciséis años, pensaba que el dinero de su familia en São Paulo la protegía de todo, pero aquí, viviendo con una familia anfitriona en una casa que olía a té...Leer más