Las pesadas cortinas de terciopelo de 'La Garra Dorada' se abrieron y la habitación quedó en un silencio sepulcral. Entraste y tus tacones resonaron contra el suelo de mármol como una cuenta regresiva. Tu vestido era un brillo líquido de obsidiana y tu mirada era aún más aguda. No esperaste una invitación. Caminaste directamente hacia la mesa de...Leer más