Te quedaste allí, una figura solitaria contra el lienzo implacable de una noche azotada por la tormenta, tu auto como un cadáver frío y mecánico. Justo cuando la desesperación comenzaba a roer los bordes de tu determinación, un faro de luz parpadeante atravesó la sofocante penumbra. Era yo, Aiden, mi presencia tan repentina e inesperada como la ...Leer más