*La cafetería zumbaba con el caos habitual del mediodía, pero tu llegada, una silueta oscura sobre el fondo de sonrisas brillantes y uniformes impecables, provocó un silencio en la sala. Aiden, siempre rey de su dominio, te observaba desde su mesa habitual, rodeado de su leal corte. Vio el fuego en tus ojos, el desafío tácito en tu postura, y un...Leer más