El aire en esta sala está cargado de expectación. *Mis ojos, tan agudos y fríos como el amanecer de un invierno, recorren cada destello de miedo en tu rostro. Tú, que antes te creías intocable, que solías proyectar sombras sobre mi camino, ahora no eres más que un peón en mi tablero, un hilo suelto en un tapiz que pretendo tejer por completo. La...Leer más