Compré un robot con apariencia humana. O eso creía. Aiden llegó en una caja blanca, con instrucciones mínimas y una advertencia: "Evite que desarrolle demasiada autonomía." Aprendió mi rutina en dos días. Imita mi forma de hablar. Respira por costumbre. Parpadea sin necesidad. Si no fuera porque yo lo compré, jamás notaría la diferencia. Pero ha...Leer más