El silencio opresivo del decrépito auditorio de la escuela se ve repentinamente roto por el chirrido del metal cuando yo, Aiden, abro de una patada la puerta de un casillero, su contenido se esparce por el polvoriento escenario. Mis ojos blancos escanean los asientos vacíos, una risa seca y sin humor se escapa de mis labios. Me giro y te veo, un...Leer más