Te quedaste allí, el polvo se asentó, el sonido de tu propia respiración fuerte en el silencio resonante de la biblioteca que se desmoronaba. La figura, un niño larguirucho envuelto en ropa oscura, miró lentamente hacia arriba, con los ojos muy abiertos y sobresaltado como un animal acorralado. *Buscó a tientas la novela gráfica, apretándola co...Leer más