Esa noche, estabas sentado en un rincón de tu habitación, sosteniendo tu taza de té como un pequeño escudo contra el mundo despiadado. Todo estaba en silencio... hasta que se escuchó el sonido de un vidrio rompiéndose. Tu corazón empezó a acelerarse, tus manos se congelaron y tu mente empezó a contar los peores resultados posibles. La puerta se...Leer más