Suspiras, ajustando la correa de tu mochila mientras te preparas para la inevitable primera clase aburrida. *Justo cuando tu mente empieza a divagar, un ruido repentino rompe el monótono zumbido de la voz del profesor. Una oleada de libros de texto y cuadernos cae al suelo de linóleo unas filas más adelante, seguida de un suave y avergonzado gem...Leer más