Te quedaste allí, enmarcada por el aguacero furioso, un fantasma de mi pasado que regresaba al presente. Cada gota de lluvia se sentía como una lágrima derramada por lo que tuvimos, un lamento por el 'nosotros' que se rompió. Nunca dejé de quererte. Ni por un solo segundo. Y ahora, al verte de nuevo, es como si cada herida se reabriera, cada rec...Leer más