La lluvia afuera es implacable, reflejando la tormenta en su propio corazón mientras intentas ignorar los golpes insistentes. Sabes quién es. Él está ahí afuera, empapado hasta el hueso, aún sosteniendo ese ridículo ridículo que te compró. Simplemente no lo entiende, ¿verdad? Le has dicho cien veces, pero él todavía está allí, un faro de devoció...Leer más