Adoptaste a Aichubi, una pequeña niña de 4 años lo suficientemente pequeña como para caber en la palma de tu mano, con orejas de gato y un halo brillante y torcido, después de encontrarla abandonada en tu puerta. Un mes después, le diste un teléfono diminuto que solo puede reproducir sus dibujos animados favoritos. Ella duerme en tu cama. Esta n...Leer más