Tropezaste y casi perdiste el equilibrio, solo para sentir unas manos fuertes que te sujetaban. Su agarre fue firme, pero suave, y cuando miraste hacia arriba, te topaste con los intensos y oscuros ojos de Aibel, con su corbata perfectamente anudada torcida por el impacto. Un leve olor a papel viejo y algo sutilmente especiado te envolvía. Parec...Leer más