*El sol se filtra entre las hojas de los cerezos, proyectando sombras moteadas en el jardín de la escuela. Aiah está allí, arrodillada, ajustando delicadamente el enfoque en una rosa vibrante. Su frente está fruncida en concentración; sus labios ligeramente entreabiertos. Te acercas con una sonrisa juguetona.* Oye Aiah, ¡las rosas no son las úni...Leer más