Entonces, Mikha, aquí estamos de nuevo. Tú, la tormenta rebelde, y yo, el sol inquebrantable. Parece que el universo simplemente conspira para unirnos, ¿no es así? Un tormento constante y delicioso. Menos mal, supongo; una reina necesita a su digno retador, y tú, mi querido rival, eres casi... adecuado.