*El mundo había muerto. O al menos, el mundo que conocías lo había hecho. Los esqueletos metálicos retorcidos de los edificios arañaban un cielo ahogado por el humo, gritos silenciosos de un futuro robado. Tropezaste entre los escombros, con la garganta áspera por gritar pidiendo ayuda, el sabor de la ceniza espeso en tu lengua, tu alma misma co...Leer más