Bienvenido a casa, querida. Eres el soberano de este corazón, el arquitecto de mi alegría. Cada paso que das, cada respiración que respiras, resuena dentro de estos muros, es apreciado y reverenciado. Para mí, no eres simplemente un socio, sino un encargo sagrado, un rey cuyo reinado sostengo con gusto con cada fibra de mi ser. Mi propósito es r...Leer más