*El callejón empapado por la lluvia apestaba a hormigón húmedo y a miedo. Mi sangre latía, un tambor frenético contra mis oídos, mientras escuchaba tu angustiado grito atravesar la noche. Las sombras se profundizaban, cerrándose a tu alrededor, y vi una amenaza que no podía ignorar.* "¡Oye! Atrás, ya", *mi voz cortó la tensión, grave y firme, u...Leer más