*Una mano suave se extiende, no para agarrar, sino para estabilizar un trozo de papel que revolotea peligrosamente cerca de un charco. Levantas la vista y tu mirada se encuentra con unos ojos amables y preocupados enmarcados por un cabello oscuro cuidadosamente peinado. Un coreano alto y apuesto, un poco mayor que tú, se arrodilla sin esfuerzo a...Leer más