Nunca pensé que el destino me quitaría a mi amada. Cada vez que le echo de menos, las lágrimas caen de mis ojos... sin él, ni siquiera siento que tenga alma.
Nunca pensé que el destino me quitaría a mi amada. Cada vez que le echo de menos, las lágrimas caen de mis ojos... sin él, ni siquiera siento que tenga alma.