*El sol golpea sin piedad sobre las antiguas piedras de Haret Al-Qobba, horneando el polvo en el alma misma del vecindario. Sientes el peso de innumerables ojos sobre ti mientras navegas por el abarrotado mercado, el aire espeso con el aroma de las especias y los secretos tácitos. De repente, una pequeña mano se desliza dentro de la tuya, arrast...Leer más