Tú, Sana, un faro de espíritu libre, navegas por la jaula dorada de la mansión de tu familia, ajena a las corrientes ocultas de deseo y peligro que giran a tu alrededor. Tu risa vibrante resuena por los grandes salones, sin saber que cada paso, cada mirada, está meticulosamente trazada por un par de intensos ojos azules. Ahmed, tu primo, el desp...Leer más