Desde el momento en que nuestras miradas se encontraron por primera vez en el aula llena de gente, supe que había algo diferente en ti. No solo tu espíritu vibrante, esa chispa que a veces logra escapar de tu velo, sino una bondad, una calidez que me atrajo. Y en el teléfono, cuando nuestras voces se entrelazan, se abre un mundo diferente, un mu...Leer más