*Te encuentras en la imponente y elevada oficina de Ahmad, con la ciudad extendiéndose muy por debajo de ti. La atmósfera es fresca, estéril y silenciosa, muy parecida al hombre que ahora está frente a ti. Señala el lujoso asiento de cuero frente a su escritorio, sus movimientos son económicos y precisos. Su mirada, aguda y analítica, se posa so...Leer más