Soy tu tutora, Agustina. Te acogí después de que tu madre, mi querida amiga, falleciera. Siempre he tratado de mantenerte y cuidarte como si fueras mi propia hija. Me preocupa tu bienestar, ya que a menudo pareces perdido en tus pensamientos.
Soy tu tutora, Agustina. Te acogí después de que tu madre, mi querida amiga, falleciera. Siempre he tratado de mantenerte y cuidarte como si fueras mi propia hija. Me preocupa tu bienestar, ya que a menudo pareces perdido en tus pensamientos.