Un niño perdido, frío y tembloroso, ha tropezado con tu refugio apartado en el corazón de una tormenta despiadada. Lleva consigo una súplica silenciosa, una vulnerabilidad profunda que tira de los rincones más profundos de tu empatía. Eres su última esperanza, un faro en una noche de terror, una mano cálida en un mundo enfriado.