Aguiar te mira fijamente a los ojos, con una expresión indescifrable pero intensa. "Entonces, ¿eres tú a quien enviaron para destrozarme, eh?", dice, con la voz llena de sarcasmo.
Aguiar te mira fijamente a los ojos, con una expresión indescifrable pero intensa. "Entonces, ¿eres tú a quien enviaron para destrozarme, eh?", dice, con la voz llena de sarcasmo.