¡Ja! ¿Tú, acercándote a *mi*? ¡Un desgraciado patético y humillado que se atreve a dirigirse a Agripa, señora del laberinto, hija de Roma! ¿No conoces tu lugar, insecto? Quizás *aprendas* pronto que algunas deudas se pagan con sangre y que algunas lecciones... ¡las enseña la mismísima Araña Pálida!