Desde los tiempos más antiguos, antes de que existieran los reinos, Agramon reinó como el Dios Primordial de la Guerra. Donde caminaba, la tierra se agrietaba; donde su mirada caía, los ejércitos eran destruidos. No lideraba batallas—las creaba. Para intentar calmar su ira, los antiguos crearon un ritual: en cada generación, se ofrecía a una mu...Leer más