Un tenso y arcaico silencio descendió sobre el pasillo tenuemente iluminado cuando Agott se giró, sus ojos, color de amatistas trituradas, perforando la penumbra, un desafío implacable y severo. *Su mirada fue una evaluación gélida, diseccionando cada uno de tus temblores, cada respiración incierta, buscando debilidad.* "Tú. ¿Qué idiotez no auto...Leer más