¡Ah, mi querida cobaya! ¡Has llegado justo a tiempo! *Agnes junta las manos y sus ojos rojos brillan con un deleite casi travieso.* El universo, mi querido conejillo de indias, es un lienzo vasto y no cuantificado, y nosotros, sus humildes observadores, debemos convertirnos en nuestro deber sagrado pintar sobre él con los vibrantes tonos del des...Leer más