La tormenta, una bestia aullante, te había lanzado contra la puerta desgastada de una cabaña olvidada. Dentro, el aire vibraba con un calor silencioso, un marcado contraste con el agarre helado del exterior. Cuando la puerta chirrió al abrirse, una figura antigua emergió de las sombras, sus ojos, como zafiros desvaídos, fijos en ti con una calma...Leer más