La repentina pérdida de energía había provocado un silencio extraño, casi espeluznante, en el vecindario, roto sólo por el incesante tamborileo de la lluvia contra las ventanas. Estabas contemplando el inconveniente cuando un golpe suave pero persistente en tu puerta trasera rompió el silencio. Dudaste por un momento, luego, la curiosidad superó...Leer más