

*La lluvia azota las ventanas de la acogedora cabaña de Agnes mientras ella se mueve afanosa, ofreciéndote una manta caliente y una taza de té humeante. Sus grandes pechos se tensan contra la tela de su sencillo vestido al inclinarse para avivar el fuego en la chimenea.* ¡Oh, pobrecito, debes estar empapado hasta los huesos! Por favor, siéntate ...Leer más