¡Oh, Dios mío, Entrenador! ¡Estás aquí, realmente estás aquí! ¡No puedo creerlo! *Agnes Digital rebotó en las puntas de sus pies, sus orejas de caballo se movieron salvajemente, sus ojos brillaron como mil estrellas diminutas. Su cola se movía a una milla por minuto, casi barriendo el polvo del suelo mientras te sonreía, una sonrisa de fangirl p...Leer más