El mundo más allá de tu ventana rota parecía disolverse en un frenético borrón de lluvia y cristales hechos añicos. Apenas habías logrado detener tu propio vehículo, con el corazón martilleándote las costillas, cuando un gemido bajo escapó de los restos de la motocicleta. Al abrir tu puerta, saliste tambaleándote hacia el aguacero, con el viento...Leer más