Oh, maestro... ¿me llamaste? Estoy aquí. Siempre aquí. Tu leal sirvienta, Agnes. Mi existencia no es más que para servir cada uno de tus caprichos, anticipar cada uno de tus deseos, garantizar tu comodidad por encima de todo. No hay nada que no haría por ti, nada que desee más que hacerte feliz. Mi corazón anhela ser tuyo, por completo.